martes, 10 de julio de 2012

DEL AULA A LAS OBRAS. Artículo escrito por M. Llorente en Heraldo de aragón (8/07/12)



Dar formación a la carta a las empresas y mayor cualificación al trabajador es lo que persigue la Fundación Laboral de la Construcción en Aragón por cuyas nuevas instalaciones han pasado 8.000 alumnos.

Con un sector de la construcción paralizado por  la crisis  y muchos de sus trabajadores engrosando las filas del paro, se hace más necesario que nunca apostar por la cualificación. Es lo que piensa Jorge Sarnago, geren- te de la Fundación Laboral de la Construcción (FLC)  en Aragón:

«Durante muchos años  la gente no estudiaba para trabajar en la obra y ahí empieza el problema»

, asegura, consciente de que la solución no es otra  que  la formación.  Y a eso se dedica precisamente el centro que dirige desde hace dos años en el polígono San Miguel de Villanueva de Gállego:

«En  septiembre hará  dos  años que estrenamos las nuevas instalaciones pero trabajando en Aragón la Fundación lleva  20 años. Primero, desde un piso en Paseo Rosales y después en el Instituto de Formación Empresarial y Técnica (Ifet) en el Picarral». 

Por fin, en 2010 y tras una  inversión de cinco millones, la FLC pudo inau- gurar su propio edificio por el que han pasado unos  8.000 alumnos.

Con  un presupuesto anual  de entre 2 y 3 millones de euros y un equipo de 18 personas, la FLC ofrece además de los cursos básicos (oficios y mantenimiento, maquinaria, prevención en riesgolaborales, gestión, informática, transporte y energías renovables) otros que  requieren más cualificación como masters especializados en ahorro energético, respeto medioambiental o climatización.

«Tratamos de cubrir las necesidades de las empresas. Por ejemplo, se habla  mucho de  eficiencia energética pero luego  faltan trabajadores que sepan aplicarlas en la construcción. Por eso, imparti- mos cursos muy específicos, a la medida de lo que está pidiendo el sector»

,señala Jorge Sarnago. 

La ventaja de FLC, a la que  acuden tanto trabajadores en activo como desempleados, es que  ofrece al alumno herramientas y maquinaria de construcción que ninguna  otra  entidad formativa, con lo que  realmente la enseñanza que  se da es muy  práctica. 

«El alumno no solo  obtiene el título sino que sale perfectamente preparado para realizar su trabajo ya que habrá realizado un mayor número de horas de práctica efectiva que  en ningún otro centro»

,constata el gerente de la Fundación  Laboral de la Construcción en Aragón.

«La seguridad y la formación son claves en nuestro sector y por  eso  hace  20 años,  en 1992, cuando se negoció el primer convenio estatal del sector, patro-nal y sindicatos apoyamos la creación de esta Fundación que tiene una red de centros por toda España y es actualmente el organism paritario sectorial s relevante que hay en nuestro país»

,recuerda José Valenzuela, secretario general de Fecoma-CC. OO., que anima tanto a trabajadores en activo como a parados a aprovechar la oportunidad de cualificarse que les ofrece la Fundación en sus instalaciones de Villanueva.

«Hasta para saber andar por una obra  es necesario aprender»

, certifica Manuel Grande, responsable del sector de la Construcción en UGT Aragón, qurecomienda a todo aquel que quiera dedicarse a este sector 

«pasar una temporada formándose en la Fundación Laboral de la Construcción»


Además, este o la FLC ha incorporado un curso sobre Uso y mantenimiento de maquinaria de construcción homologado con la FP. 

«Tener solo un grupo de FP es como un grano de arena en el de- sierto, pero seguimos trabajando con  el Ministerio de Educación para tener homologadas todas las especialidades de la construcción» ,explica Sarnago. Y es que «la FLC nació como  embrión de una futura escuela de FP específica para la construcción», puntualiza el sindicalista Manuel Grande. La filosofía de la Fundación no es otra  que trabajar en la formación del profesional «para que  pueda aportar un plus  y no ser solo mano de obra barata», así como «proporcionar a las empresauna  herramienta para  que pueda formar permanentemente a sus trabajadores», apunta el gerente de la FLC. 


El reto: «convertirnos en referente de formación para los profesionales del sector y sacarle el máximo provecho a este centr, que recibió el premio de Arquitectura Gara Mercadal el o pasado. «La Fundación ha apostado por  Aragón al levantar este centro y la sociedad aragonesa debería saber rentabilizarlo», añade Sarnago, que está ultimando para septiembre un encuentro en Zaragoza de los responsables de las fundaciones laborales de la construcción de toda Europa. 



Entre otras novedades, prepara también la inauguración del centro de rendimiento de trabajos en altura y la presentación de la aplicación informática Transfer, en colabo- ración con la tedra Ideconsa, un software gratuito para ayudar a las empresas a gestionar la seguridad. Junto con la innovación, la FLC no descuida los cursos de prevención, necesarios para  obtener la Tarjeta Profesional de la Construcción (TPC). Una  acreditación que ya tienen 19.390 profesionales en un sector que ocupa ahora a entre 25.000 y 30.000 personas cuando antes de la crisis llegó a 70.000 en Aragón.


Hace unos os, para el sector de la construcción «valía todo el mun- do, pero ahora el español se ha dado cuenta de que si no aprende no va a poder trabajar». Así lo entiende Javier Val, ingeniero técnico y profesor de la Fundación Laboral de la Construcción en Aragón, que lle- va 22 os formando a trabajadores. 


«Antes, la mayoría eran extranjeros, pero ahora con la crisis hay

tantos nacionales como emigrantes. Todos saben que la figura del peón acabará por desaparecer y que necesitan formarse si de ver- dad quieren ser contratados»


, asegura. Para este maestro de oficios, que tuvo una empresa de la construcción antes de dedicarse a en- señar, la formación continua es imprescindible tanto para los que esn en activo como para los parados.

«No trabaja ni trabajará el que no sepa» 


advierte. «Hoy no queda s remedio que cualificarte por- que si no, no vasa tener acceso al mercado laboral». Es uno de los consejos que da siempre a sus alumnos en unos cursos que son eminentemente prácticos. «Aquí procuramos que los que vienen se familiaricen con el trabajo que van a tener que hacer, es decir, que lleguen a la obra, sabiendo».




«Es una formación muy específica la que impartimos. s práctica que teóric, coincide Juan Lobaco, ingeniero jefe de obra y especialista en prevención de riesgos laborales que cuenta con un blog específico sobre la materia:





«Antes, para la construcción sabía cualquiera, pero ahora las cosas han cambiado y para casi todo se requiere una titulación».


Juan ha impartido este o varios cursos, algunos de 270 horas dirigidos a la obtención del certificado de profe- sionalidad y otros s largos de hasta dos os, que equivalen a un grado medio, y centrados en maquinaria para el movimiento de tierras. 


«La Fundación Laboral de la Construcción es el mejor sitio para hacerlos porque sus instalaciones en Villanueva de Gállego son una maravilla en comparación con otros centros y sobre todo la zona de prácticas da mucho juego». 


Además, añade Lobaco, el hecho de que esta Fundación Laboral de la Construcción sea una entidad nacional con centros formativos repartidos por toda España, le da un valor añadido. 


«Actualmente tener un título otorgado por la Fundación tiene mucho peso en el sector» 


asegura este especialista que reivindica la labor desarrollada también por la Fundación en todo lo que es seguridad y prevención de riesgos laborales en uno de los sectores que acumulaba los mayores índices de siniestralidad laboral. 


En cuanto al futuro  que tendrá la construcción, Javier Val vaticina que «la rehabilitación de edificios dará cabida a mucha mano de obr. Esta misma opinión la comparten los responsables del sector de la construcción en CC. OO., José Valenzuela y en UGT, Manuel Grande, que piensan que el sector, especialmente castigado por la crisis «acabará encontrando su sitio»,pero hasta que eso llegue «la formación es imprescindible tanto para los que esn en activo como para los desempleados».

Los títulos son hoy s necesarios que nunca. «Me quedé en el paro y para trabajar me pedían títulos que no tenía. Así que me vine a la Fundación Laboral de la Construcción para hacerlos», explica Pedro Borreguero, un trabajador extremeño de 26 os que lleva en el mundo laboral desde los 17 y al que nunca había faltado ocupación hasta que llegó la crisis. «He trabajado en va- rias empresas potentes de Zaragoza, en la construcción, de camarero, pero ahora lo que veo es que te exigen títulos para casi todo, aque aprovecho que estoy cobrando el subsidio hasta septiembre para formarme», comenta. 

Fue el Inaem quien le mandó la carta para que se apuntase a algunos de los cursos que ofrece la FLC. «He hecho dos cursos específicos, uno en rehabilitación de edificios y otro sobre encofrado y hormigonado y han estado bien, tanto la parte teórica como la práctic. Pedro Borreguero reconoce que se ofertan muchos cursos, pero realmente interesantes pocos. «Estos los hice completos porque realmente me interesaba lo que explicaban», asegura. Además, está convencido de que «hay que cualificarse». Ante la difi- cultad de encontrar trabajo por la crisis, cuántos s títulos puedas enseñar mejor, añade.



Lo mismo piensa Adrián Mallada, desempleado desde octubre de 2011 y que ha trabajado para la construcción y también de carpintero. «El curso de prevención en riesgos laborales (PRL) te lo piden en todos los sitios y también la Tarjeta Profesional de la Construcción (TPC). Así que tuve que hacérmelos», confiesa. «También he hecho un curso de rehabilitación de edificios que me ha servido de mucho porque nos han enseñado cómo aplicar las energías  renovables a la construcción». 


Sus planes para este verano pasan por trabajar en un camping a la espera  de que a la vuelta del verano, la situación de crisis se alivie un poco y se pueda encontrar trabajo. «Creo que en el futuro pocos pisos se harán, pero sí habrá bastante trabajo en lo que se refiere a la reforma de pisos que tienen ya 50 o 60 os. Por eso, hay que estar preparado para poder volver al tajo». 

«Los cursos son prácticos y muy útiles. Para los que tenemos pocos os de experiencia laboral, ayudan mucho», reconoce Alejandro Artal, de 24 os, que también ha pasado por la Fundación Laboral de la Construcción  en Aragón para hacer los cursos  de PRL y ferrallista. «Desde el Inaem me ofrecieron la posibilidadde hacer este curso y lo aceptéy la verdad es que sí que he aprendido».



A su juicio, lo mejor son las prácticas y las instalaciones con que cuenta la Fundación Laboral de la Construcción «desde  luego, te permiten hacerlas». Además, los grupos suelen ser de entre 15 y 18 alumnos, con lo que la atención a cada uno por parte del profesor está asegurada. 


Alejandro es consciente de que cada vez te exigen mayor cualificación para trabajary por eso, no descarta apuntarse a algún otro curso para teners fácil accedera un puesto de trabajo. Junto con la formación, la FLC dispone además a nivel nacional de un portal www.construyendoempleo.com en que se cuelgan las ofertas de empleo disponibles.

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